El Caso de James Thurber y El Punto Ciego

Durante su infancia el humorista y escritor James Thurber sufrió un terrible accidente. Su hermano le disparó sin querer una flecha de juguete y si la clavó en el ojo derecho y nunca más volvió a ver por ese ojo. Sin embargo, a pesar de esa pérdida de visibilidad, James aún podía ver por el otro ojo.

Pero al cabo de los años, la visión de su ojo izquierdo se fue deteriorando progresivamente hasta quedarse completamente ciego. Pero, a pesar de quedarse ciego, James Thurber estimuló su imaginación, su campo visual no se quedó gris y lúgubre sino que comenzó a tener alucinaciones. Thurber no tenía la típica ceguera en la que todo es negro, sino que tenía visiones surrealistas (veía puentes que se elevaban en el aire, una anciana que pasaba a través de un camión…).

Lo más que probable, es que James Thurber padeciera el llamado Síndrome de Charles Bonnet, la gente que padece este síndrome presenta una lesión en alguna de sus rutas visuales (ojo o cerebro) que los deja ciegos, por lo que comienzan a tener alucinaciones para compensar su falta de visión hacia la realidad. Lo raro, es que muy pocos médicos han oído hablar de este síndrome, quizás porque las personas que lo padecen no se atreven a decirlo ya que podrían ser considerados unos locos.

El sistema visual humano tiene la capacidad de hacer suposiciones basándose en imágenes fragmentarias que se encuentran en el globo ocular. Un ejemplo de esto, es curiosa capacidad que tiene el cerebro para cubrir los huecos de la imagen visual, un proceso denominado ”rellenado”.  Como ejemplo podemos poner el siguiente:  si vemos un conejo detrás de una verja, no vemos una serie de franjas del conejo, sino un conejo completo, es decir, el cerebro rellena los huecos incompletos.

El ser humano tiene lo que llamamos el ”punto ciego”. La existencia del punto ciego fue descubierta en el siglo XVII, por Edme Mariotte. Mariotte diseccionó un ojo humano, y descubrió el disco óptico, y se dio cuenta de que, a diferencia de las demás partes de la retina, éste no era sensible a la luz.

Cualquier persona puede encontrar su punto ciego si sigue estos pequeños pasos:

1º Cierra el ojo derecho y coge un libro.

2º Ponte el libro a 30 centímetros de la cara, fijando la mirada en el dibujo que haya en la derecha.

3º Concéntrate en la nota, mientras te acercas poco a poco la página al ojo izquierdo.

Al llegar a cierta distancia, el disco coincidirá con el punto ciego y desaparecerá por completo.

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