Ley SinDemocracia

Recuerdo que hace unos años surgió una polémica entre Joaquín Sabina y Ramoncín, el asunto se centraba en el nombre que el cantautor de Úbeda le había puesto a su gira, ‘’Carretera y Top Manta’’. Una polémica bastante absurda, ya que como todos sabemos quién pierde más es Sabina, porque seguramente, Ramoncín ni siquiera estará en Emule. Aún así el abanderado de la cultura española arremetió contra Sabina, argumentado que ese título dañaba la imagen de la propiedad intelectual. Gracias Ramoncín, contigo la cultura está a salvo

Ahora en serio, unos meses atrás se ha aprobado la ‘’Ley Sinde’’ creada por la ministra de cultura Ángeles González Sinde. La ley en cuestión, prohíbe las descargas en internet (que no es piratería) y la piratería, teniendo poder para cerrar las webs que consideren ilegales. Pero la cuestión es, ¿de verdad internet es el problema? La respuesta es no, el problema no es internet, el problema, señora ministra, es dar subvenciones a gente sin talento alguno para filmar bodrios (Mentiras y Gordas) y luego decir que la salud del cine español está perfectamente; el problema, es que la SGAE vaya cobrando en peluquerías y conciertos benéficos; el problema, es que un disco y una película tengan un precio medio de veinte euros; el problema, es que a la gente que realmente tiene proyectos ambiciosos (tanto musicales como cinematográficos) no se les dé un duro.

Pero lo más gracioso de este tema no es todo esto, sino que aquellos artistas que ahora salen a defender la ley y proclaman que su patrimonio depende de la venta de discos, viven en Miami en mansiones lujosas, con la intención de no pagar apenas impuestos (¿no, señor Alejandro?), o aquellos artistas fracasados que han sido enchufados en puestos importantes y que piden cárcel a todos los ‘’piratas’’, cuando ellos no han aportado nada que merezca llevar el nombre de Arte. No se preocupen señores, gracias a esta ley, sus grandes fortunas permanecerán intactas, y nosotros, la gente de a pie, nos conformaremos con escuchar el sonido de los pájaros (si alguien no compra los derechos), porque desde luego, con esta crisis no sé de dónde vamos a sacar el dinero para comprar vuestras ‘’obras maestras’’.

El Caso de James Thurber y El Punto Ciego

Durante su infancia el humorista y escritor James Thurber sufrió un terrible accidente. Su hermano le disparó sin querer una flecha de juguete y si la clavó en el ojo derecho y nunca más volvió a ver por ese ojo. Sin embargo, a pesar de esa pérdida de visibilidad, James aún podía ver por el otro ojo.

Pero al cabo de los años, la visión de su ojo izquierdo se fue deteriorando progresivamente hasta quedarse completamente ciego. Pero, a pesar de quedarse ciego, James Thurber estimuló su imaginación, su campo visual no se quedó gris y lúgubre sino que comenzó a tener alucinaciones. Thurber no tenía la típica ceguera en la que todo es negro, sino que tenía visiones surrealistas (veía puentes que se elevaban en el aire, una anciana que pasaba a través de un camión…).

Lo más que probable, es que James Thurber padeciera el llamado Síndrome de Charles Bonnet, la gente que padece este síndrome presenta una lesión en alguna de sus rutas visuales (ojo o cerebro) que los deja ciegos, por lo que comienzan a tener alucinaciones para compensar su falta de visión hacia la realidad. Lo raro, es que muy pocos médicos han oído hablar de este síndrome, quizás porque las personas que lo padecen no se atreven a decirlo ya que podrían ser considerados unos locos.

El sistema visual humano tiene la capacidad de hacer suposiciones basándose en imágenes fragmentarias que se encuentran en el globo ocular. Un ejemplo de esto, es curiosa capacidad que tiene el cerebro para cubrir los huecos de la imagen visual, un proceso denominado ”rellenado”.  Como ejemplo podemos poner el siguiente:  si vemos un conejo detrás de una verja, no vemos una serie de franjas del conejo, sino un conejo completo, es decir, el cerebro rellena los huecos incompletos.

El ser humano tiene lo que llamamos el ”punto ciego”. La existencia del punto ciego fue descubierta en el siglo XVII, por Edme Mariotte. Mariotte diseccionó un ojo humano, y descubrió el disco óptico, y se dio cuenta de que, a diferencia de las demás partes de la retina, éste no era sensible a la luz.

Cualquier persona puede encontrar su punto ciego si sigue estos pequeños pasos:

1º Cierra el ojo derecho y coge un libro.

2º Ponte el libro a 30 centímetros de la cara, fijando la mirada en el dibujo que haya en la derecha.

3º Concéntrate en la nota, mientras te acercas poco a poco la página al ojo izquierdo.

Al llegar a cierta distancia, el disco coincidirá con el punto ciego y desaparecerá por completo.