El Show de Truman


Han llegado a aburrirnos esos actores que expresan emociones falsas, nos cansa la pirotecnia y los efectos especiales. Si bien el mundo de Truman es en ciertos aspectos una falsificación, el propio Truman no tiene nada de falso, sin guión, sin apuntador, no es siempre Shakespeare, pero es genuino. Es una vida.

Advertencia:  En esta entrada, hay spoilers relacionados con la película.

Con este brillante monólogo interpretado por Ed Harris, comienza El Show de Truman, una magnífica película que surgió allá por el año 98 y cuyo guión -escrito por Andrew Niccol- posiblemente sea el más original de la década de los 90.  La película se centra en el personaje de Truman Burbank (Jim Carrey) el cual vive en la ciudad de Seaheaven, donde todo transcurre de forma modélica. Pero una serie de extraños sucesos en la ciudad alterarán la vida normal de Truman…

Estamos ante una película de alto contenido filosófico, conectada directamente con El Discurso del Método de Descartes. Lo que se nos plantea en la película es básicamente la posibilidad de la duda, cuestionar la naturaleza del mundo en el que vivimos.  El film se acerca también a la Hipótesis del Genio Maligno también formulada por Descartes, la cuál dice que hemos podido ser creados por un Dios que nos engaña de forma sistemática. Durante el desarrollo del film vemos como Truman (juego de palabras de True Man, hombre verdadero, en alusión a que el, es el único ser verdadero dentro de ese mundo) es condicionado por la gente mediante sus miedos (perros, el mar) o la culpa (muerte del padre), esto nos quiere decir que todas sus experiencias vitales son creadas de forma intencionada, es decir, son falsas. Todo está planeado, no hay nada espontáneo. También podríamos relacionar la película con El Mito de la Caverna de Platón (Truman es, de alguna forma, prisionero en el mundo en el que vive y solo conoce esa proyección del mundo).

Durante una parte de película vemos como Cristof  (que está siendo entrevistado y donde contesta  llamadas de tele-videntes) contesta a Sylvia (quién era actriz del show e intentó decirle a  Truman que el mundo donde vivía es falso), diciéndole que el mundo donde ella vive está enfermo y que él le ha dado a Truman la posibilidad de llevar una vida plena y feliz, de esa forma vemos los pocos escrúpulos que tiene Cristof (Hipótesis del Genio Maligno).

La película está marcada por un simbolismo, que el espectador puede no llegar a ver, por ejemplo: el lema de la ciudad de Seaheaven es Omnis Pro Uno (todos para uno, en alusión a que todos trabajan para Truman),  el nombre del creador del programa es Cristof (abreviado de Christopher), cuyo significado es El que dirige al mesías (aludiendo a que es él quién dirige a Truman); Truman es dirigido desde la Luna, la cuál representa la sensibilidad, es decir, desde ahí se controlan las sensaciones.



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